Juristas y matemáticos

Como vivimos una época de extrema especialización y a la vez de simplificación, tenemos el prejuicio de considerar el estudio de las leyes y la práctica matemática como dos actividades separadas por un abismo. La realidad es terca y nos muestra que quizá estemos equivocados.

Muchos matemáticos se han ganado la vida como jueces. Entre los más grandes tenemos a Pierre de Fermat (1601-1665) y a Arthur Cayley (1821-1895). En el mundo islámico los matemáticos solían ser jueces: era normal ser cadí, filosofo, matemático y medico; en Al andalus es el caso de Al-Qalasadí o Averroes.

Fermat es llamado el aficionado genial, y su trabajo era ser juez del Parlamento de Toulouse. Fue padre de la geometría analítica, la teoría de números y está en los inicios del Análisis.

Cayley solo al final de su vida pudo dedicarse profesionalmente a las matemáticas, su economía dependió de su trabajo de abogado. En tanto, desarrolla entre otras cosas el Cálculo Matricial y la Teoría de Grupos.

En la cultura musulmana es conocido que el reparto de herencias requiere cierto virtuosismo con las fracciones. Un juez no puede ignorar preceptos tan fundamentales.

Esta tradición no ha desaparecido, más abajo comentamos el libro del profesor de leyes Michael Meyerson sobre la importancia de la alfabetización matemática en la vida política y legal.

Quizá la anécdota más interesante y divertida que pone de manifiesto la relación de la matemática con las leyes sea la prueba a que se somete Kurt Gödel para obtener la nacionalidad americana en 1948. Gödel es el gran lógico del siglo XX. Su teorema de indecibilidad es el hito que marca las limitaciones de la axiomática y a su vez muestra la grandeza de la matemática al fijar sus propios límites.

Para alcanzar la ciudadanía norteamericana había que pasar por una entrevista en la oficina de inmigración sobre la Constitución de los EEUU, y tener el aval de dos ciudadanos. Con ese motivo Gödel tuvo que estudiar la Constitución, y contó con sus amigos Albert Einstein y Oskart Morgenstern como avalistas. El entrevistador cometió un error que puso a Einstein y a Morgenstein lívidos: le comentó al gran lógico que en EEUU con su Constitución era imposible una dictadura como la de Hitler. Gödel responde con firmeza: Al contrario, Yo conozco como puede suceder. A pesar de ello le dieron la ciudadanía.

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Acerca de angelrequena

Profesor jubilado de matemáticas
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