El analfabetismo matemático y la política

Cuando John Allen Paulos acuñó el término Innumeracy que se tradujo al español como El hombre anumérico se iniciaba una nueva etapa para la educación matemática en una sociedad libre. Paulos había dado quizá la mejor lección de lo dañino para la libertad personal que puede resultar la ignorancia del pensamiento matemático. ¿Cómo personas “cultas” pueden todavía confesar sin sonrojo que desconocen nociones matemáticas básicas?

 

En la senda de Paulos, el jurista americano Michael Meyerson acaba de publicar un delicioso libro, Political Numeracy, donde aborda temas básicos de la democracia de los Estados Unidos.

Meyerson se dedica fundamentalmente a comentar matemáticamente la Constitución, las Enmiendas y la jurisprudencia de la Corte Suprema. Un brillante recorrido por la historia y los hechos críticos del constitucionalismo vistos con mirada matemática.

Desde la Aritmética a la Estadística, desde los conceptos de Límite al de Caos y Catástrofe, vamos recorriendo asuntos jurídicos y modelos matemáticos. El autor tampoco se engaña, las matemáticas son útiles pero llegan donde llegan y no más. Las últimas líneas del libro dicen: las matemáticas pueden iluminar varias áreas de nuestra Constitución, pero no son la única fuente de luz.

Por medio nos hemos emocionado con la forma euclidea que da Thomas Jefferson a la Constitución. Destacamos por su actualidad –todavía viviendo el sueño de Obama- la carta de Jefferson a Condorcet. El incorruptible virginiano se libera de sus prejuicios al descubrir un matemático negro:

Soy feliz de poder informarle de que vive en los Estados Unidos entre nosotros un negro, hijo de hombre negro africano, y de una mujer negra nacida aquí, que es un un respetabilísimo matemático… He leído sus elegantísimas soluciones a problemas geométricos. Además es un digno y respetable miembro de la sociedad. Es un hombre libre. De todo ello puede deducirse algunas evidencias morales que sirvan de prueba a que la falta de talento observado en los negros es meramente el efecto de su degradada condición, y no proceden de ninguna diferencia en la estructura de las partes de las que depende la inteligencia.

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Acerca de angelrequena

Profesor jubilado de matemáticas
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