H1N1. Más sobre la gripe ¿porcina?

Las cosas -como si viviéramos al otro lado del espejo- empiezan al revés. Primero pánico (o alarma social) y después información.

En el contexto de desinformación inserté una entrada provocadora, fatalista o frívola: a la exponencial no hay quien la pare. Al modo epicúreo: contra la fatalidad, solo queda vivir cada día con la sabiduría de que puede ser el último. Carpe diem.

Al final se van generando informaciones de cierto rigor. Me remito especialmente al artículo de Esteban Domingo en el número de Junio de Investigación y Ciencia.

La información genética de los virus afecta a ocho segmentos del ARN. Dos de esos segmentos son HA (Hemaglutinina) y NA (Neuraminidasa), proteínas muy relevantes en la inducción de anticuerpos. Se han descrito 16 subtipos de HA (de H1 a H16) y 9 subtipos de NA (de N1 a N9).

Un paréntesis de matemáticas combinatorias: obsérvese que 16=24 y 9=32, y que las combinaciones HA-NA son 144=122.

El problema de estos virus radica en la impredecibilidad de sus reordenamientos y mutaciones, y por ello de su toxicidad. Así, una alarma saltaría si en Egipto que esta teniendo casos de gripe aviar se juntara la gripe H1N1 en un mismo paciente: el reordenamiento produce algo no predecible.

La reserva más importante de virus de gripe se encuentra en el tracto intestinal de las aves acuáticas, inocuo para ellas, pero que pueden infectar mamíferos como el cerdo o el caballo. Un cerdo puede operar como un reactor del virus.

La duda no es si habrá pandemias sino cuándo y dónde y que tipo de virus las provocaran (Esteban Domingo).

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Acerca de angelrequena

Profesor jubilado de matemáticas
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